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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cosas pa´ vísperas navideñas…


Los cuadros kitsch de payasos anegados en llanto y dolor me daban cierto temor…
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Decía Anatole France: el individuo promedio que no sabe qué hacer con su vida, desea otra que dure eternamente.
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En definitiva, es muy poco lo que puede ser contado. Hay una imposibilidad de relatar lo esencial. La identidad es escurridiza, no hay un límite definido entre la salud y la locura, el tiempo es una variable en términos físicos, las palabras ocultan más de lo que dicen…
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Gabriela Mistral dijo: “Para pintar el ansia de los hombres haz de ellos solamente el rostro con los labios entreabiertos de sed, o haz sencillamente un vaso, que también es una boca con sed”.
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El mito positivista del progreso ya ha sido destrozado pero se mantiene vivo por la voluntad de quienes no quieren cambiar la imagen que de la especie humana se han creado. Como en la narrativa de García Márquez, los personajes permanecen apegados a una lectura primitiva de los acontecimientos: la distorsión en la lectura de los hechos, equivocando, esquivando o no pudiendo hacer una lectura cabal del fenómeno socio-histórico al que se pertenece.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Cosas que me enervan otra vez…



¡Pues claro! ¡Qué insensato! ¡Fui un loco! Por mi culpa, por mi culpa… Resulta concebible que el ignorar el sentido de la vida forme parte del propio sentido de la vida. Quizás la vida pueda seguir gracias a nuestro desconocimiento de su sentido fundamental. Tal vez éste sea tan terrible que no podemos afrontarlo, lo que explica la necesidad de vanas ilusiones que nos consuelen para seguir viviendo. Es imposible unificar los distintos puntos de vista que, en último término, pueden tenerse sobre la vida y por tanto es difícil resolver la lucha entre ellos.
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En el mundo que nos encontramos en nuestra experiencia normal y corriente nos vemos obligados a elegir entre opciones igualmente absolutas. La realización de alguna de ellas implica inevitablemente el sacrificio de otras.
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“Estrechos son los bajeles, estrecho nuestro lecho. Inmensa la extensión del mar, mucho más vasto nuestro imperio en las cerradas estancias del deseo”, proclama Saint-John Perse.